19 de mayo de 2010

Enrique Serna es Dios

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Se los digo sin temor a equivocarme.


" Prefirió caminar hacia el metro Hidalgo, mezclado con una multitud cabizbaja y espesa donde era fácil pasar inadvertido, porque nadie alzaba los ojos para ver a su alrededor. No había probado alimento en todo el día y sus tripas empezaban a protestar. A la entrada de la estción se detuvo a comer en un puesto de memelas. Con dos de chorizo yn un Gatorade de naranja tuvo suficiente para llenarse y bajó la escalera entre miles de personas, invadido por un sentimiento de pertenencia a la mesa que lo disminuía como ser humano, pero al mismo tiempo atenuaba sus culpas, devolviéndolo a un estado de placentera insignificancia. En medio de la frustración colectiva, su tragedia persona no significaba nada: era un espectro más en el circuito subterráneo de almas en pena donde sólo daban señales de vida los chavos banda que se empujaban al entrar en la estación, entre albures y carcajadas. Dentro de 20 años, cuando la realidad cotidiana les partiera la madre, bajarían por la misma escalera en calidad de vacas maltrechas, con el gesto inexpresivo de los adultos que ahora se hacían a un lado para dejarlos pasar"

3 comentarios:

Héctor Pons dijo...

Chale, lo tengo que leer ya, estoy muy mal

Liz dijo...

Está bien chingón.

rafafefifofu dijo...

Muero por leer Señorita México, de hecho... llegué a tu blog, buscando un .pdf piratón, pero estoy seguro de que vale la pena comprarlo.

¡Me encanta tu blog!

:)